
Una historia familiar en el corazón de la Villa.
Abrimos en 1984 en un local de apenas 15 m², aunque todo empezó antes: a principios de los años 70, cuando Germán Lorenzo González recorría otras joyerías haciendo reparaciones desde un modesto taller.
Más de 40 años después seguimos en el mismo sitio que nos vio crecer, con joyas de calidad a precios asequibles, un taller experto y el asesoramiento de siempre.
— Germán y Mary

